viernes, 26 de junio de 2009

Cabo San Vicente


1

Esperó,
tras una larga noche de trenes
sin sentido,
la llegada del día,
su luz reveladora que venciera al insomnio,
en el último banco
del andén.


2

Más allá de los límites
del infinito,
donde la nada se extiende como un mar
sin nombre,
se encuentra la isla de los sueños
donde habitan los sobremurientes
de todos los naufragios.


3

Vagar
por los confines del vacío
como un suicida
sin solución mortal.
Ir del zahir al vértice
del tiempo
antes de despertar.


4

Sólo el viento del norte
se atreve a contestarme
en este acantilado que precede al abismo.
Olas que son palabras,
espuma de las dudas que rompen
en las rocas
con la furia del tiempo
harto de la soberbia de los hombres.



5

Más vale no nacer,
porque una sola lágrima
anega el corazón
y sus contornos.

Reniego del oxígeno
y sus brisas.

Regreso a la placenta
al limbo
al primigenio cero
de la nada.



6

Donde no escribí nada
y mi voz sonó muda,
fue allí donde la noche
se hizo página del tiempo
y se decanta
gota a gota,
con la lentitud de los planetas desorbitados,
el océano de la sabiduría.

Bajo el puente


El viejo vagabundo
soñaba bajo el puente
remontar la corriente
de aquel cauce profundo.

Miró desde la orilla
la fluvial afluencia
describiendo sencilla
su hidrográfica ciencia.

Interrogó a la espuma
del agua rumorosa
sobre la densa bruma
que acecha tenebrosa:

-¿Qué ocultará ese velo
al alma navegante
que surca sin recelo
tu curso amenazante?

-Sólo un pobre suicida
pregunta por su suerte
al río de la vida
que va a dar a la muerte.

             ***

Miguel Cobo Rosa

Recuerdo primigenio*


Pyramidula rupestris

Cochlicella conoidea

Cepaea nemoralis

Theba pisana

Iberus gualtierianus

Gasullia cobosí

Orculella bulgarica

Oestophora

Chondrina maginenesis

Otala lactea (cabrilla)

Cantareus aspersus (burgajo)



En el más lejano rincón de mi memoria

sólo recuerdo una palabra

de mi abuelo Miguel

mientras me tenía sentado

sobre sus piernas:

¡Caracoles!






*La primera palabra (consúltese la curiosa teoría de Manuel Rivas "La boca de la literatura")

miércoles, 24 de junio de 2009

Incandescencia


Incandescente el tiempo
me quema en las palabras.
Combustible el silencio
hace que arda tu nombre
si lo pronuncio cerca
de tus labios de fiebre
esta noche de incendio
y plenilunio.
Mañana su rescoldo
convertirá en agosto
su amanecer de invierno

martes, 23 de junio de 2009

Próxima a mí


Próxima a mí, tu soledad me abraza
tus dedos me dibujan, tu corazón me nombra
y tu nombre me escribe la primera palabra.
Ojos para soñarte al apagar la luz
del mismo día siempre. El paisaje
no es ya el del dulce septiembre,
tan nítido en sus límites cromáticos.
Ha cambiado el verdor
o tal vez sean los iris los que ya no perciben
el ámbito del ojo.
¿Ahora dónde estamos?
Tu soledad me abraza.
Los dos yacemos fríos sin nieve presentida,
nuestros labios tan juntos.
Ese gélido beso nos congela la voz
y el tibio corazón se hiela en la memoria
del eterno recuerdo,
porque un niño impreciso contempla ensimismado
nuestra fotografía una tarde de invierno
del futuro imperfecto.

Un problema sin resolver


Había resuelto matemáticamente todos los problemas
(los suyos y los del planeta).
Había obtenido la raíz cúbica del hambre,
el logaritmo en base diez de la soledad.
El seno de Carmen y el coseno de Eva.
Había elevado a la enésima potencia los orgasmos
y reducido a la mínima expresión el odio contenido en la memoria.
Había sumado miradas
y aplicado la propiedad conmutativa
a las condenas a cadena perpetua y a la silla eléctrica.
Había hallado la derivada de una lágrima y la integral de un beso.
Había calculado infinitesimalmente los largos días
y las frías noches.
Hallado el área de los sueños, el volumen del amor
y la superficie de los círculos viciosos.
Había cribado –cual un nuevo Eratóstenes- del cero al infinito
el alfa y el omega, la náusea y la caricia, el ser y la nada.

Mas nunca logró resolver
(por más que lo intentara su algebraico cerebro)
lo más elemental:
Por qué un hombre sin rostro deambula errático,
a la hora de las sombras, revolviendo basuras.
Por qué la sangre desborda las arterias,
se vierte y se divierte con balas y cuchillos de letal terciopelo
y agujas imanadas de intravenoso celo.
Por qué se duerme un niño para siempre “en la cuna del hambre”.
Por qué el subsuelo se nutre de mineros.
Por qué el río se detiene al lado de un suicida
Por qué un negro puede morir entre algodón sin que tiemblen
las manos de Picasso
(por qué suenan sirenas en el Mississippi).
Por qué la noche corre tras las nubes como en West side story
y el viento se evapora y arrastra las esporas del silencio y del miedo.
Por qué los tigres y por qué los antílopes.
Por qué la música, por qué la palabra…
Por qué ella se fue aquella tarde tibia (tras vestirse despacio)
bajo la lluvia atlántica
y se perdió en las calles de una ciudad cualquiera.
(Sonaba la trompeta de Louis Armstrong)

***

Miguel Cobo Rosa



Texto dedicado a mi amiga María José Moya, profesora de Matemáticas con mucha química; coleccionista de ecuaciones poéticas y de poemas trigonométricos

jueves, 18 de junio de 2009

BLUES


Cuando subas al tren para el destierro
anhela que el destino sea irreal.

Quizá te espere Luna en la estación del Norte
y ella oculte su cara para hacerte sufrir.

Saluda a los viajeros que se crucen contigo
(puede que uno de ellos sea tu gran amor).

Deseo que la noche se parezca al viaje:
fría bajo las estrellas y cálida en el bar.

Deja el coñac que fluya de la copa al cigarro,
puede que el alma cambie de estado mineral.

Era un gas venenoso de mordedura incierta
y líquido elemento que te hiciera llorar.

Si es sólido al bajarte procura que sea negro
el carbón combustible de este lánguido blues.

Pero piensa: el más puro carbono que conoces
puede ser el diamante que fue su corazón.

MEA CULPA


Reducido en su cúpula
el aire traza un círculo
y se cierra
en la esfera de piedra
que descuelga una lámpara de lágrimas.
La vidriera clausura
la luz desvencijada que destila el crepúsculo.
El coro en la penumbra tamizada
dicta un preludio mudo
al silencio del órgano.
Desde la sillería
la oración del diácono conmueve las columnas
de la nave central
que cruza un hombre arrepentido
y solo.

ALMA Y PAISAJE



Arriba el olivar se desvanece
con la niebla lunar desmadejada
sobre la suave loma dibujada
en la línea del tiempo que decrece.

Abajo sobre el río ya amanece.
El agua nutre tierra madrugada
del cereal verdor enamorada
cuando el sol en su cima comparece.

Así dice su adiós la última estrella
en el agua diluido su reflejo
que se sumerge al fin fundido en ella.

Ahora de tu orilla yo me alejo
de mi alma borrada ya la huella
que diluyó su imagen en tu espejo.

                     ***

Miguel Cobo Rosa

ÁFRICA (Negro experimental)


Sangre negra en Sengra

Hambre hembra ha Hembar

Sargen es gran

Hemba sem bar

besar saber

sembra brasem

negar ser es

regre sanger

Sangre en Sengar

Hambre en Hamber



(Combinatoria de 7 fonemas:
sangre/hambre)

Breve homenaje a J.E. Cirlot

A mi abuelo Juan Manuel *In memoriam


Abuelo, hoy estoy en la Fuente del Ciervo
de donde mana tu recuerdo.
Rememoro de la mano el tacto
del que brotó el cariño
como libélula en la fuente.
Ahora yo te nombro
cada hora en que sube la marea
porque lloran los peces,
pues tú ya eres el río y yo estoy en tu orilla
escuchando el rumor de tus dulces palabras
prendidas en los juncos de mis dedos.
Juan Manuel, tú te fuiste
sin recordar tu nombre tan humano
aquella tarde triste con los ojos perdidos
en el tiempo de una siesta sin sombra,
inclemente en su amarga canícula
de oraciones antiguas como cuentos
al amor de la lumbre que calentó mi infancia.
Escucha abuelo, no demores tu vuelta:
Hay que echarle el alpiste a los canarios
(te lo pide tu nieto).

CREPÚSCULO


Atardecía
y la luz gravitaba con lentitud de sueño
cuando el cansancio te dejaba en mis brazos
sin ánimo de amante
con la belleza vencida por las horas.
Sentada sobre el lecho
con indolente gesto arrojas el zapato.
Y es tu pie liberado, en su estricto pulgar,
el que me indica ahora el final del crepúsculo
y este amor tan humano sin tiempo conjugado.

***

Miguel Cobo Rosa

miércoles, 17 de junio de 2009

LUZ ABISAL


Sólo una perla lágrima

al caer sobre el agua

hace vibrar su piel

en círculos concéntricos

de dudas y certezas.

Ese pez transmigrado

inmóvil como el alma

que trasciende su cuerpo

enciende sus escamas

y alumbra nuestro abismo

domingo, 14 de junio de 2009

Lorenzo en la encrucijada (mi Cinema Paradiso)

       



                                                 "La ragazza con la valigia"

-

Claudia Cardinale
dejó su maleta al pie de la escalera
bajo el techo de estrellas del cine de verano.
Entonces yo tendría la edad de Jacques Perrin
( o acaso un poco menos ).
Pero mi piel temblaba con los ojos de Aída.
En la noche estival yo soñaba con ella:
Tomar el tren de Parma que pasaba por Módena
y sentía, cual Lorenzo, vibrar la adolescencia.
Sonaban a lo lejos las canciones de Mina
y los perros ladraban al reloj de la plaza.

-
video

                                ***

Miguel Cobo Rosa

BOCETO




Hace tiempo que el viento
no me ciega los ojos
con los granos de arena
de tu reloj distante. Ya sé
que hay otro río
besando tus orillas de silencio.
Sin embargo la luna
de esta noche de junio
acumuló su brisa
en las dunas del alma
que dibuja el verano
y encubrió tu sonrisa
de Gioconda sin código
ni Leonardo da Vinci.

RIOGRAFÍA


“Y mi voz ya no es mía (...)



cae mi voz
y mi voz que madura
y mi voz quemadura
y mi bosque madura
y mi voz quema dura”



Xavier Villaurrutia

Qué silencio sustituirá tu voz*


Qué silencio sustituirá tu voz
Cuando el sueño habite tu cerebro
De inescrutables rostros evadidos del tiempo.

Qué duda horadará tus sienes
Cuando ingrávida atisbes el ignoto planeta
Del futuro sin nombre.

Qué morada acogerá tus manos
Vacías de caricias
Cuando el eco sin voz congele el grito
Y mudos y desnudos
Regresemos a la tierra mineral
Al seno de la célula universo.

Qué belleza inarmónica y ósea
Despojará de músculos tu cuerpo sin abrazo.
Qué hueco vaginal
Qué placeres sin vértigo
Liberarán tus pájaros del último deseo.

Qué vegetal destino
Elevará tus ramas vespertinas
Hacia la cumbre de la desesperanza
O se hundirá en la sima de los mares
Sin barcos naufragados.

Qué silencio sustituirá tu voz.


***

Miguel Cobo Rosa



*V Concurso Domecq de Poesía Corta: Primer premio
Jerez de la Frontera, marzo 1987

sábado, 13 de junio de 2009

NOCTURNO




“Si alguna vez fui bello y fui bueno
fue enredado en tu cuello y tus senos”
J.M. Serrat ( “Lucía”)




Grave y lenta la noche se diluye
en ti desde tu copa hasta la aurora
dudando entre su luz y tu hermosura
derramada en la sábana. De pronto
la mañana se vislumbra y es tu boca
la que busca mis secretos. Tu cuerpo
se desliza entre la seda como el mar
del amor en tus orillas. Yo, náufrago
nocturno en ti me hundo y en tu sima
profunda me debato contra el amanecer
que te reclama para encender el sol.
Canta el gallo tres veces y reniego
del día y su horizonte. Desnuda ya
no sólo para mí, te rapto desde el sueño
enredado en tus senos encendidos.



Miguel Cobo Rosa

(Difundido en las octavillas de Anónimos- Cosmopoética 2009
y publicado en la Antología de la edición de 2010)


Foto: Diego Compán Vázquez

                ********

RELOJ


Rueda y mudanza de los engranajes
del tiempo dibujado en una esfera
que Sísifo levanta y desespera
tras verla retornar con los mensajes

señalados por Chronos con agujas
o péndulos monótonos o arena.
Abismo circular que te enajena,
conjuro del maligno y de sus brujas.

Pozo sin fondo donde caen las horas
heridas de recuerdos o de olvidos.
Inútiles las prisas, las demoras,

los instantes ganados o perdidos:
¿A qué ninfas del éter tú enamoras?
¿Qué dioses inmortales son heridos

por tu latido vano y sin memoria,
por tus huellas eternas en la historia?


                          ***

Miguel Cobo Rosa

Guadalquivir


Metamorfosis del agua y de la luz

 
Luz cristal en Cazorla,
Agua de roca virgen bajo el águila regia.
Coro de ninfas púberes
-sí gacelas princesas-
agua para sus bocas sin orillas precisas.

Plata nocturna,
agualuna entre olivos:
Las voces desgarradas del jiennense cautivo.

Seno y cadera,
agua hembra y cadencia sensual
del río enamorado de la tierra gramínea.

Ceres desnuda.
El meandro romano;
la caricia de Córdoba vespertina
a la sombra de la palmera voluptuosa:
¡Oh nereida Azahara poseída por Cronos!

Agua eterna, sed inconmensurable…

Rito del agua impura.
Sevilla se refleja temblorosa y narcisa
herida por destellos de locura acuática.
Thanatos te navega ensanchando tus ingles,
seduciendo suicidas.

Agua profunda y negra, agua lágrima…

Atlántico expectante:
Sanlúcar gaviota, soñadora y sonámbula.
Agua salada y sola:
El cauce se desangra en crepúsculos áureos.

Mas las nubes regresan
cual Sísifo a las cumbres
con sus células líquidas a su fluvial origen.

Luz cristal en Cazorla…
                  
                ***

Miguel Cobo Rosa
I Concurso Literario Ateneo de Jaén: Primer premio.
Jaén, junio 1989

viernes, 12 de junio de 2009

Acordeón de adiós

"Kepa (el alma y la materia)" Óleo de Mariano Javier Marcos
Texto: Miguel Cobo Rosa

Acordeón de adiós, déjame acompañarte
a esa región del sueño donde llueven recuerdos.
No me dejes tirado en la acera del tiempo,
ni permitas que tu aire se niegue a respirarme.
Que tu música escape de los ojos
del ciego que te abraza.

jueves, 11 de junio de 2009

Síndrome de Diógenes



Me sorprendo a mí mismo
regresando al refugio
de la noche,
prófugo de la lluvia
de tus lágrimas.
Me pierdo entre palabras
que guardan los secretos
de los mejores versos
que me niego a escribir
o me niega tu ausencia.
Y en el desorden cálido
que me presta Diógenes
me quedo con su síndrome
y guardo en mi habitáculo
de poeta indigente
todo lo que me encuentro
en los contenedores
de la ciudad dormida:
Residuos de naufragios
en “hablar por hablar”.
Fotografías veladas
y espejos de vampiros
rotos en mil pedazos.
Cáscaras de recuerdos,
(dulce olor a podrido),
cartones de miseria...
Y ahora que ya no fumo,
colillas con las huellas
del carmín de tus labios.

***

Miguel Cobo Rosa

viernes, 5 de junio de 2009

El río se detiene

A veces pienso que el río se detiene
y contempla el paso de la vida
que va dejando el hombre.
Afán de ir y venir. Una estela
de pasos incesantes
persiguiendo las huellas indelebles
de alguien que se acercó
hasta la tenebrosa orilla del tiempo inexorable.
Y allá varada espera
la barca de los sueños ilegibles
con sus músicas mágicas: agua, agua,
quietud del alma líquida del triste
que contempla su rostro vencido
por los surcos de los días sin memoria,
arboleda sin viento, lunas sin beso.
Sólo la orilla opuesta
atisbada en las sombras que la bruma proyecta,
intuye una exigua esperanza.


Miguel Cobo Rosa